martes, 4 de enero de 2011

Y ahora qué?




Contar el tiempo me hace mal.

Tengo diecinueve años y estuve en un colegio jesuita por once años de mi vida. Salí hace, oh, el horror, dos años.
Por una razón no espeficicada ni me gradué ahí pero casi nadie lo sabe. Solo tengo el diploma del Ministerio.
Hace un año entré a la universidad y conocí a la horda de palurdos de mi curso. No es por ser malo, son solo pendejos.
Hace cuantro o cinco años tuve quizá el punto más álgido del bienestar personal. Duró aproximadamente una hora, más unos quince minutos de desconocimiento anterior al suceso y quizá todo el día y la semana posterior que me duró la alegría que, noblesse obligue, no fue "de la parte" sino "del sentido".
Desde hace tres años fui própiamente yo, o sea, la persona que salío de primer año de Bachillerato era casi sin excepciones la persona que vivió el 75% por ciento del año pasado, mi primer año en la universidad.
Hoy los bichos del primer ciclo entran al curso pre-u y a la una me veré con Laura para comer una pizza italiana que según ella es más salvadoreña que Norman Quijano porque no usan salsa, usan chirimol.
Escribir esto no dura ni quince minutos.
El tiempo es un fracaso.

Sin embargo, hoy, es otro año. Me siento distinto.

Sí, pero, e poi?

Post Scriptum: tengo lentes nuevos.

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