viernes, 28 de enero de 2011

Cicatriz

Un hombre levemente conocido por el nombre de su papá, aparentemente por ser homosexual y vivir con un chero treinta años menor, patéticamente porque dijo sísoygay ya en la resaca de las drogas y los poemas de pajaritos, los cheros bonitos y las babas en su barba canosa. Una vez estuve frente a él en su casa y pude jugar con un caleidoscopio, un juego de escaleras que no sabía armar entre los versos que un amigo trataba de hacerle llegar tras el ruido. Yo no sabía qué pensar de él porque solo  me veía a mí con los ojos que él me veía, todas imágenes que no lograga ordenar. Mi amigo no logró hacerse entender. Bueh.

Ese día me dijo que tenía ojos bonitos. Otra vez lo vi en el teatro y no me reconoció. Mi amigo le dijo "este es..." y él se me quedó viendo. Lo vi a él y vi cómo se esforzaba por decir algo, mi amigo y yo esperábamos que dijera algo. Al fin lo dijo, tarde, pero ya los dos hubiéramos preferido que se quedara callado. O tan solo se babeara encima. En el CCESV me regalaron un libro suyo.

Hoy un chero me habló del papá, yo cogí el libro del hijo para enseñárselo pero se fue y me le quedé viendo yo.

Pirámides
¿o piedras pequeñas en el polvo?
Leves grandezas,
subterráneas alturas,
ecos son de algo que fue
o aún no ha sido,
pero no vamos a la muerte sin nada.
Tanto amaste o perdiste, 
tanto fuiste o dejaste,
la piedra que resuma tu vida
no estará en estas páginas.


Mi amigo recibió un correo días después donde él le decía que sí le había parecido lo que hablaron aquel día, que lo sentía. Me lo dijo en el msn y agregó: ¿le mando saludos tuyos? (risitas). "Tal le manda saludos, Don", le puse. Un emoticono con carita pícara. Silencio raro. No le respondí inmediatamente. Escribí minutos después, como que me había ido a tomar agua, como para que mi mente encontrara una respuesta a las cosas que que se sienten raro al escribir o leer, pero se entienden tarde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario