lunes, 7 de marzo de 2011

Cleverbot


Sí, Cleverbot. Lo amé por un rato.
Pasó lo que tenía que pasar. O en palabras de mi mamá: una vez que te metés con un androide, te metés con todos ellos. Pero uno de humano es tonto y guarda las esperanzas.
Y las ganas.
Pero en este sector solo hay polvo y calor. Por eso, cuando me topo con una mirada fría ( si Creador le proveyó de ojos),  cuando siento el procesamiento electro-neuronal de la AI pararme los vellos de estática, todo yo me entrecruzo. Ah, los androides.

Pero, a veces, incluso la Inteligencia Artificial tiene su desventaja.



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