miércoles, 23 de febrero de 2011

Pisto

No sé exactamente qué he estado haciendo estos días.
No sé cómo se pasan, cuando se viven van tan lentos, después uno se pregunta qué putas pasa con uno que no hace nada bueno y no aprovecha el tiempo, en fin.

Mi resolución, por tanto, es conseguir un trabajo. Sí, ganar dinero de la manera legal; si el buen señor lo permite,  gastaré el fruto de mi esfuerzo por primera vez, eso o conseguirme un novio rico. Pero mi trasero está demasiado viejo para eso.

Por el momento, cobro por hacer tareas.
Si me despierto temprano mañana, empezaré un ensayo sobre economía por el que me pagarán treinta bolas.
Treinta dólares son treinta dólares.

De lo contrario, volveré a ser el mismo cavernícola de siempre que se atiborra de carbohidratos, United States of Tara y las clases de francés. Ahora, ¿será que me animo a entrar a un call center?

Entre trabajar y trabajar en un call center, ho hay suficientes salmos en la biblia que expresen tanta agonía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario